Aoife resultó ser útil tiempo más tarde, en uno de los muchos vagabundeos que daban por la inmensa ciudad, y Alhara tampoco la falló. Sucedió un día de tormenta, enorme tormenta de arena. Las callejuelas parecían repletas de espectros en vez de personas, los tejados dejaban caer autenticas cortinas de arena y los multiples cables eléctricos que colgaban entre casa y casa se zarandeaban peligrosamente. El problema no era la tormenta en sí, ya que la arena perdía mucha fuerza al chocar contra... read more