Esta historia comienza en noviembre, con el infame sabotaje informático del Acer de nuestra protagonista. Si bien era cierto que este Acer tenia sus buenos cuatro años y medio, su dueña lo habia tratado con mimo y candor, y desde luego no se merecia semejante hijoputez por su parte. Este portatil se fundió en la semana en la que nuestra protagonista tenia que entregar chorrocientos trabajos y ejercicios de guión, y no tenía ningun otro ordenador a mano. El Acer decidio dejar de funcionar "porque... read more