La noche caía tibiamente, el agua que siempre cruzaba la ciudadela, era el sonido más relajante que se podía escuchar en estos confines del mundo. Hacía tiempo ya que me esperaba este momento, pues una cosa era segura, yo a mi edad de 15 años me convertiría en una docella de la sagrada isla. Lo único que odiaba era dejar en este enorme castillo a mi querida hermana, tan solo 5 años más chica que yo... pero que al parecer yo era la única persona en este mundo que la amaba de todo corazón. Mi familia... read more