Y allí estaba Lady Penny mirando entre las sombras a la malvada Liyeza, que contemplaba extasiada la bola de cristal que presidía la sala. El brillo de sus ojos la delataba y Penny no le quitaba los ojos de encima porque sabía lo que estaba pasando por su mente... De repente Liyeza pegó un salto hacia la vitrina y con un rápido movimiento de espada sesgó el cristal. Cuando Lady Penny alcanzó el lugar hacía un par de segundos que Liyeza se había apoderado de la esfera y había desaparecido en la niebla...